Una pareja ha comprado un pueblo abandonado en Asturias con la intención de devolverle la vida y convertirlo en un refugio turístico y su futura residencia. Ana Isabel y Máximo lideran este proyecto que busca revitalizar una pequeña aldea con historia, aunque enfrentan un nuevo desafío ante la posible instalación de aerogeneradores en la zona.
Proyecto para recuperar un refugio histórico
Ana Isabel inició esta aventura tras dejar su trabajo en la minería asturiana. Con los fondos de su reconversión laboral, compró la totalidad de las casas en el pueblo, aprovechando que estas pertenecían al padre de la vendedora, quien adquirió las propiedades cuando los vecinos emigraron a la industria.
Con Máximo sumándose al proyecto tras un encuentro fortuito, ambos trabajan en la rehabilitación de las viviendas que datan del siglo XIV y que jamás sobrepasaron los 24 habitantes. Hasta ahora, han logrado restablecer el suministro eléctrico y de agua, y su casa ya está lista, conservando detalles originales como un horno de leña.
Retos para mantener viva la aldea
El crecimiento de la vegetación que cubría hasta la mitad de las casas mostró la magnitud del abandono previo. La pareja reconoce que la labor de restauración ha sido exigente y solicitan apoyo municipal para mejorar los accesos al pueblo, condición clave para atraer visitantes y facilitar la vida diaria.
Impacto del proyecto eólico en el entorno
Actualmente, el futuro de esta aldea se ve comprometido por un plan para instalar aerogeneradores de más de 220 metros en la cercana sierra del Pomar. Ana Isabel y Máximo temen que esta infraestructura altere el paisaje natural y afecte la calidad de vida en su refugio, pero mantienen firme su compromiso de habitar el pueblo hasta el final de sus días.




