El pasado 1 de julio comenzó a aplicar en la Unión Europea una normativa que establece un recargo de tres euros en las compras realizadas en plataformas de comercio electrónico como Shein, Temu o AliExpress cuando el valor total de los productos sea inferior a 150 euros. Esta medida busca paliar la dificultad que enfrenta la UE para controlar millones de paquetes diarios y mejorar la recaudación fiscal enlazada a este tipo de importaciones.
En este contexto, el economista Santiago Niño Becerra ofreció su perspectiva en el programa La Ventana de Cadena Ser, donde destacó que la normativa tendrá un efecto limitado más allá del aumento en la recaudación.
Según explicó, esta medida incrementará los ingresos públicos, pero no garantiza que los productos importados cumplan las normativas europeas vigentes, especialmente en sectores como los cosméticos, donde un alto porcentaje de productos que ingresan no respetan los estándares.
Niño Becerra también señaló que el recargo podría no lograr incentivar el consumo en comercio local europeo, ya que un aumento en el precio final, por ejemplo, de prendas adquiridas en estas plataformas, todavía podría resultar competitivo frente a las alternativas locales.
Además, advirtió que el impuesto se calcula por tipo de artículo y no por paquete, lo que puede sumar varios cargos por un solo envío.
En resumen, la medida busca contener el impacto del comercio electrónico de bajo coste en la economía local y mejorar la fiscalidad generada por las compras online, pero según el análisis del economista, no será suficiente para asegurar el cumplimiento de normativas ni para modificar significativamente los hábitos de consumo.




